La Loca de los Gatos

Tu casa huele a pipí de gato y no lo sabes

En serio, odio tener que ser yo quien te lo diga, pero si he escrito este post es porque me gustaría que esto NO te pasara a ti.

Todos conocemos esa imagen estereotípica de casa con gatos… que huele a pipí de gato.  Y creo que todos nosotros seguramente pensamos que nuestra casa no huele así. En algunos casos será cierto y en otros no pero… ¿Cómo podemos saberlo? Pues bien, os cuento dos situaciones que he vivido recientemente. Reconozco que este no es mi post favorito pero que conste que cuento todo esto en beneficio de la humanidad… ¡Sigue leyendo si quieres saber por qué!

Bien, la primera de estas dos situaciones tuvo lugar hablando con una persona que no tiene gatos, y explicándole entusiasmada lo increíbles que son. Después de hablar un rato me preguntó: “¿Pero por qué las casas con gato siempre huelen como a pipí de gato?”. Por supuesto le respondí que eso no tenía por qué ser así si se seguían unas pautas de higiene adecuadas.

Unas semanas después (aún con esa pregunta fresca en mi cabeza) y esta vez en casa, de nuevo estuve hablando con alguien sobre lo especial que es vivir con gatos. Y, para mi sorpresa, volvió a salir el tema de los olores y una nueva pregunta “¿En serio no te das cuenta del olor?”   

¿¿Quéeeeee?? Whaaaaaat? Tocada y hundida. Siempre he mantenido la arena limpia, la cambio en cuanto está un poco sucia, recojo las cacas enseguida, ventilo bien y limpio el arenero en profundidad con cada cambio de arena… ¿Qué es lo que podía estar yendo mal?

Después de darle muchas vueltas, recordé a mi primer gato… En esa época, si mi memoria no falla, usaba todo tipo de ambientadores, y algún que otro neutralizador o desodorantes para evitar los malos olores… pero la realidad es que con el tiempo he debido insensibilizarme al olor. Y sí, eso suena MUY a “loca de los gatos”. La buena noticia es que nos pasa a todos y además es completamente normal…

Aunque nuestra casa apestara a pipí de gato, no podríamos darnos cuenta

La ciencia es clara a la hora de explicar qué me estaba ocurriendo (y seguramente a algunos de vosotros). Algunas casas huelen a ambientador, a perfumes, a plantas (incluidas las nuestras)… o a gato. Y aunque nosotros no podamos percibirlo para nuestros invitados es muy obvio.

“Todas las casas tienen un aroma. Sin embargo ninguno de nosotros puede percibir el olor de nuestra propia casa. “

¿Por qué ocurre esto?

Los humanos nos adaptamos a los olores de forma muy rápida, tan solo en unos suspiros podemos dejar de oler algo que unos segundos antes percibíamos a la perfección. Este fenómeno recibe el nombre de “adaptación olfativa” y es la misma razón por la que no podemos oler nuestra propia respiración, nuestro aliento, nuestro olor corporal o incluso nuestro perfume unos minutos después de aplicarlo.

Según explica Pamela Dalton (psicóloga cognitiva en el centro Monell Chemical Senses Center que lleva estudiando esta cuestión más de 20 años), absolutamente todo lo que nos rodea emite moléculas de olor. Al inhalar, esas moléculas atraviesan nuestras fosas nasales y se adhieren a una pared mucosa en la parte posterior de la garganta, donde se encuentran los receptores que envían información sobre el olor a nuestro cerebro.

Nuestro cerebro, encargado de mantenernos a salvo y detectar cualquier posible peligro, identifica esos olores y determina si suponen una amenaza centrándose principalmente en los estímulos nuevos, ya sean imágenes, sensaciones, sonidos u olores. Tras unas cuantas inhalaciones selecciona qué puede ser ignorado y qué requiere nuestra atención.

¿Flores frescas? ¿Un nuevo ambientador?¡Genial, pero vamos a ignorarlo por el momento! ¿Olor a Pelo chamuscándose? Tal vez deberías echar un vistazo a eso… ¿Olor intenso en el arenero? Vale, hay que cambiar la arena, pero no es una amenaza y nuestro cerebro cree que debe seguir velando por nuestra integridad. Y así llega un punto en que simplemente ignora ese olor.

Es posible que en la actualidad nos resultara de más utilidad una percepción activa del olor a pis de gato, pero para nuestros ancestros la adaptación olfativa les permitía identificar cualquier cambio importante, como el olor de la presa que cazaron para saber si está en buen estado, ya que su supervivencia dependía de ello. Así que cualquier cambio que introducimos en nuestra casa, en nuestras vidas o en nuestras rutinas va a sobresalir sobre el resto de información a la que ya estamos habituados.

¿Qué podemos hacer para solucionarlo?

Por supuesto, la idea de escribir este post no es avergonzarnos o cuestionar la higiene de las personas que tenemos gatos. Pero sí es verdad que puede servirnos de gran ayuda tener esta información para que analicemos cómo huelen nuestros hogares y conocer el funcionamiento de nuestro olfato.

Creo honestamente que, si entre todos nos esforzamos y conseguimos separar la imagen de personas con gatos de la idea de casas que huelen mal, estaríamos contribuyendo en cierta forma a una mayor aceptación del gato como mascota y por tanto derribando posibles barreras que otras personas puedan estar planteándose a la hora de adoptar. Así que prestad atención, no solo porque vuestras casas estarán más limpias sino porque estaremos “limpiando” la imagen de todos los dueños de gatos del mundo.

La propuesta de la ciencia

¿Podemos hacer algo para resetear o reorientar la atención de nuestro cerebro en los olores más habituales? Curiosamente resulta más difícil reorientar la atención en los olores que el sonido o en las imágenes. Todos sabemos que podemos llegar a acostumbrarnos a un sonido incluso si es desagradable, pero rápidamente podemos volver a poner toda nuestra atención en unos segundos, por ejemplo si alguien nos pregunta si nos molesta o si nos piden que nos fijemos en él 

Pero si estás preocupado por el olor de tu casa, puedes probar algunos de los trucos que utilizan los fabricantes de perfumes, como salir de paseo durante unas horas e inhalar bien fuerte al volver a casa. Recuerda que solo durante unos segundos podrás percibir levemente cómo huele tu casa para los demás. Otro truco de la industria del perfume sería subir y bajar escaleras a un ritmo rápido, para aumentar el flujo sanguíneo. Está científicamente demostrado que resucita nuestro olfato.

Y si estás preocupado, que sepas que tu actitud también ayuda.  Estar alarmado o intranquilo por los olores puede contribuir a que nuestra nariz sea más sensible, ya que cuanto mayor es nuestra atención o más nos centramos en un olor  más trabajo nos cuesta adaptarnos a él e ignorarlo.

O, si lo prefieres, simplemente puedes preguntar a cualquier persona que no viva en la misma casa.

Propuestas de Cat Lady

Una vez que hayas despertado a tu nariz y sepas si tienes un problema con el olor en casa, te proponemos las siguientes ideas para reducir los olores al máximo.

  1. Saca el arenero de casa o ubícalo en un lugar con suficiente ventilación. Aquí puedes encontrar algunas ideas. 
  2. Limpia la arena cada vez que la usen. Solo las cacas o también el pis si se trata de arena aglomerante.
  3. Cambia la arena con más frecuencia. Una buena idea es usar menos cantidad y cambiarla cada día.
  4. Limpia el arenero con oxígeno activo, cloro o detergentes enzimáticos (por supuesto aclara y seca muy bien antes de volver a poner la arena)
  5. Añade un desodorante al arenero (puedes comprarlo o hacerlo tu mismo)
  6. Utiliza ambientador o neutralizador de olores

Y, por supuesto, disfruta de tu casa y de tus gatos, que es realmente lo más importante.

¿Tienes algún amigo al que le ocurre y no te atreves a decírselo? Simplemente comparte este post en tus redes sociales y contribuye a la difusión de este artículo 😉

Enlaces relacionados:

Artículo redactado por lalocadelosgatos.com. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa.
Salir de la versión móvil