Principales causas de agresión entre gatos en casa

Cuando tenemos varios gatos en casa, lo más habitual es que se lleven bien entre ellos, sin embargo hay ocasiones en que tenemos conflictos y agresiones.

Las agresiones entre gatos suelen ser más comunes si nuestros gatos no están esterilizados (la esterilización reduce o previene las agresiones entre gatos que conviven en el mismo domicilio en un 90%). Sin embargo hay ocasiones en que ese comportamiento agresivo no cesa, incluso entre gatos esterilizados y casas con suficiente espacio.

El problema está en que esa agresividad puede llegar a limitar y estresar muchísimo al gato que está siendo objetivo de dichas agresiones. Y muchas veces también de los humanos que conviven con ellos.

Algunas causas de la agresión entre gatos

Hay muchas causas por las que los gatos pueden mostrar un comportamiento agresivo. Lo principal es descartar  junto con nuestro veterinario cualquier enfermedad o malestar físico antes de dar por hecho que se trata de un problema de comportamiento.

Estas son las principales causas por las que un gato puede ser un agresor. Nos detendremos en las más comunes a nivel de comportamiento .

  • Porque siente dolor
  • Si se trata de un gato sordo o ciego, puede mostrarse agresivo cuando se asusta.
  • Porque no tiene estímulos suficientes, no están satisfechas sus necesidades de caza/juego
  • Si se le perturba cuando está dormido o descansando
  • Cuando hay demasiados gatos compartiendo espacio
  • Cuando tiene que proteger sus recursos (su territorio, su cama, agua y comida o a sus gatitos)
  • Un gato puede responder agresivamente ante un castigo verbal o físico
  • Cuando hay contacto visual prolongado
  • Cuando le gusta ser manipulado (sostenerlo, acariciarlo, levantarlo, retenerlo…)
  • Cuando está retenido o se le fuerza a estar en una posición incómoda o vulnerable (por ejemplo en el veterinario)
  • Cuando escucha sonidos de alta frecuencia o muy agudos (violines, bebés llorando, pitidos)
  • Cuando sufre problemas de salud como hipertiroidismo o hiperestesia.

Por supuesto debemos consultar con nuestro veterinario para descartar cualquier problema de salud. Una vez descartados, debemos fijarnos bien en su comportamiento y las condiciones en que viven en casa, para poder saber más sobre la causa de la agresividad.

Los gatos son animales territoriales, y eso implica que vayan a reclamar lo que ellos consideran su territorio con ciertos gestos y actitudes que a nosotros nos pueden resultar muy agresivos, como bufidos, posturas agresivas o sonidos. Normalmente con el tiempo los gatos implicados en este tipo de conflicto aprenden a evitarse y/o tolerarse los unos a los otros.

Sin embargo, otras veces se inicia un auténtico acoso por parte de los gatos a otro, normalmente uno que se muestre tímido. Las peleas entre gatos en casa nunca solucionan nada, sino que llevan las cosas a peor, causando estrés y miedo en el gato más tranquilo.

Hay múltiples causas por las que un gato pelea con otro gato de la casa, desde la agresividad redirigida, la agresividad en el juego o la agresividad por miedo. También pueden ser el origen de la agresividad entre gatos los cambios en el grupo social (llegada o salida de nuevos miembros), cambios en el entorno, mudanzas, reorganización del espacio, cambio en los areneros o en el lugar de la comida, etc.

También influye la etapa de la vida de nuestro gato, ya que los gatos pueden comenzar a retar a otros gatos al alcanzar la madurez y reclamar su status, entre los dos y cuatro años de edad.

Otro de los factores que influye es la falta de espacio, que puede dar lugar a disputas territoriales. Los gatos son territoriales, y delimitan su espacio de varias formas: frotándose con las mejillas para dejar su feromona, patrullando la zona o marcando con orina y heces. Algunos gatos incluso se atreven a atraer al otro gato hasta su territorio y una vez allí les agreden para “disciplinarlos”. Este comportamiento puede ser muy chocante para los dueños de gatos, que muchas veces olvidamos por completo el origen salvaje de nuestras mascotas y realmente no sabemos cómo interpretar y hacer frente este tipo de situaciones, realmente complicadas.

Otras formas de agresión más sutil o que pueden pasar desapercibidas son las relativas a la forma de comunicarse: los silencios, las miradas desafiantes, los bufidos y rugidos, lamer excesivamente o con demasiada fuerza al otro gato hasta que se va, así como bloquear el acceso del otro gato al aseo, la zona de comida e incluso la zona de afecto y atención son otras formas de acoso.

Para saber más sobre cómo detener el comportamiento agresivo visita el artículo “Consejos para parar las agresiones entre gatos en casa”

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