Agresividad entre gatos después de que uno haya estado en el veterinario

Un gato va al veterinario, y al volver a casa el otro gato le ataca.

Aunque los gatos puede ser agresivos por diferentes motivos, hay un tipo de agresividad o agresión gato-gato que puede llegar a confundirnos. A menudo me escribís comentándome que vuestro gato se ha vuelto agresivo después de que el otro gato (el agredido) haya estado enfermo o haya sido esterilizado.

Aunque los gatos se dan cuenta de que el otro gato está enfermo o ha sido esterilizado (en realidad se dan cuenta de todo) el motivo por el que nuestro gato se muestra arisco, bufa o agrede es la propia visita al veterinario. Es decir, esto puede ocurrir después de una enfermedad, una operación o incluso un reconocimiento rutinario.

gato veterinario

La buena noticia es que se puede prevenir si conocemos las causas.

Lo primero que debemos hacer es ser muy comprensivos porque esto es una buena faena para los dos gatos, tanto el agredido que no sabe lo que ha hecho y que además posiblemente esté convaleciente, como para el que agrede, que está absolutamente perplejo ante esta situación.

El motivo porque un gato puede agredir o bufar a otro gato después de una visita al veterinario o una intervención es que, aunque ante nuestros ojos de humano nuestro gatito no haya cambiado nada, desde el punto de vista felino es como si hubiera ocurrido lo siguiente: Hemos cogido el transportín, nos hemos llevado a un gato (su familia, su compañero, su amigo… o al menos un semejante) y, sin más, hemos aparecido con un gato completamente diferente. No solo eso, sino que ni siquiera nos hemos dedicado a realizar las presentaciones oportunas y lo hemos soltado en casa como si nada, ante el asombro de nuestro gato, que no puede reconocer a su amigo y no se explica qué demonios está ocurriendo en casa.

La causa por la que ocurre todo esto es que nuestro gato ha salido de casa, ha estado en otro sitio, ha sido tocado, lavado, desinfectado, medicado o lo que sea… y por eso no huele igual. Nuestro gato en casa no puede reconocerlo por el olor, porque simplemente ya no huele como solía hacerlo. Para él es otro gato al que no reconoce.

Esto puede parecer un poco raro para nosotros si nos llega a ocurrir, pero es porque estamos pensando como humanos, olvidando la importancia del sentido del olfato para nuestros gatos y su forma de comunicarse con el mundo que les rodea.

Las feromonas (unas sustancias químicas que segregan los gatos y tienen un olor particular) sirven para aportar a nuestros gatos un montón de información que no podrían obtener de otra manera. Cada vez que nuestro gato frota su mejilla contra un objeto o una persona está depositando sus feromonas con ese particular olor, imperceptible para nosotros.  Se suele decir también que hay olores comunes en las colonias de gatos o familias, intercambiando olores al acicalarse unos a otros, de modo que algunos investigadores hablan de la existencia de un olor común de todo el grupo.

El caso es que nuestros gatos necesitan reconocer el olor para poder reconocer al gato que hay frente a él. Así que para el gato que se ha quedado en casa la sensación que tiene cuando el otro gato llega del veterinario es doblemente hostil: Por un lado, hay un intruso en casa, un gato al que no conoce de nada, cuyo olor no solo no puede reconocer sino que además, en segundo lugar, es un olor tan hostil como el de la clínica veterinaria, que puede resultar muy desagradable para él. No digamos si además el “otro gato” se mueve de forma rara a causa de la anestesia o del collar isabelino (cono) y la cosa se puede poner más fea cuando ve que usa la cama, la comida, se pasea como si nada por su casa… Lo que puede ocurrir ya lo imaginamos: el gato que se ha quedado en casa, ante esta situación que se le hace tan hostil, bufa e incluso ataca al gato que ha salido.  El gato que ha salido y está enfermo no sabe por qué esta siendo atacado por lo que también puede defenderse, si su condición física se lo permite. En realidad, ninguno de los dos sabe lo que está ocurriendo desde nuestro punto de vista. Les falta una (importante) información, en este caso olfativa.

¿Se puede prevenir o evitar esta situación?

Por supuesto, hay varias formas para poder evitarlo o al menos minimizar las agresiones y la hostilidad.

Si tenéis varios gatos y se trata de una revisión rutinaria o vacunación anual podéis plantearos la opción del veterinario a domicilio. Yo lo hago siempre así, en el caso de las revisiones. Mi veterinario de confianza está en el centro de la ciudad mientras que yo vivo en un municipio de las afueras, tengo tres gatos y un perro. Sacar a los tres gatos puede ser muy estresante para mi y para ellos, sobre todo si nos pilla algún atasco por el camino. De esta forma el veterinario nos cobraría el desplazamiento pero ahorramos el traslado y el estrés que nos supone a todos. Una vez en casa, llevamos a todos los gatos a una habitación y uno a uno los subimos en una mesa amplia y limpia, donde son vacunados (no hace falta nada más el veterinario lo lleva todo en su maletín) y además revisa sus ojos, oidos… realiza una revisión general dentro de las posibilidades que tiene en casa. Obviamente si algún gato está enfermo debemos trasladarlo para que lo examine en la clínica, pero para pequeñas cositas es mejor así. El gato que acaba de ser vacunado puede salir de la habitación y en la cocina le espera un cuenco de su comida húmeda preferida. Así todo se lleva a cabo en pocos minutos y no en horas, que es lo que suele durar el traslado de ida y vuelta en coche más las revisiones. Cuando los tres han sido vacunados (incluso el perro si también le toca)  ellos ya han salido de la habitación y se han comido su sobrecito de comida húmeda y mientras nosotros podemos seguir charlando con el veterinario, escuchando sus consejos y recomendaciones sobre la salud de nuestros gatos, que ya estarán aseándose encaramados en su sitio preferido de casa. Especialmente cuando vivía mi gato Manolo esta era la mejor opción ya que el simple hecho de salir de casa le sobrepasaba y por tanto a nosotros también.

Otra opción es ir juntos al veterinario. Si se trata de una revisión, vacunas, o cualquier otra cosa, es recomendable pedir cita para todos los gatos, así los olores serán iguales para todos. Así si nuestros gatos están acostumbrados a los desplazamientos y no les supone ningún estrés o no tenemos posibilidad de que el veterinario venga a casa, esta también puede ser una excelente opción.

La última combinación posible: solo uno de nuestros gatos irá al veterinario. Esto es lo más probable en casos de esterilización o enfermedad, tendremos que ir a la clínica veterinaria sí o sí y solo con uno de nuestros gatos.

Ya que hemos comprendido como funciona el reconocimiento a través de los olores se nos hace más lógica la forma en que podríamos evitar este problema: quitando el olor a veterinario y conservando el olor original del gato. ¿Cómo lo haremos?

Antes de ir al veterinario podemos recoger un poco del olor y las feromonas de nuestro gato, cogiendo unos calcetines limpios o una toalla y tomando su olor en el tejido, de su cuerpo y de sus mejilllas  y la guardaremos en una bolsita de plástico cerrada y déjala en casa. También podemos coger el olor de otro de los gatos que tengamos en casa, pero esto lo podremos hacer después si es necesario.

Cuando volvamos del veterinario dejaremos al gato que regresa a casa en una habitación aparte, con la puerta cerrada. Cogeremos esos calcetines con su olor, o su mantita o lo que tengamos impregnado con su esencia y lo acariciaremos con él frotándolo para dejar su esencia de nuevo. Esto no va a hacer que recupere su olor de golpe, sino que más bien retirará gran parte del olor a veterinario, así que dejaremos al gato recuperarse en esa habitación cerrada hasta que sea el momento de asearse, así sí recuperará completamente su olor y los mezclará con el olor de nuestra casa.

Recuerda apartar y lavar todo lo que tenga olor a veterinario, tanto el transportín como las mantitas que hayas usado como los calcetines o lo primero que haya tenido contacto con ese gato.

Cuando calcules que ya ha pasado un tiempo prudencial abre la puerta y déjale que vaya a su sitio, pero vigila que no ocurra nada fuera de lo normal. Para facilitarlo todo puedes sacar uno de sus juguetes favoritos o alguna comida o premios o incluso algo de catnip o usar el feliway, cualquiera de estas cosas puede ayudarlos a relajarse y evitar las agresiones en un momento tan delicado.

Si no funciona, tendrás que mantenerlos separados un poquito más de tiempo para que el gato enfermo pueda recuperar el olor de siempre.

vía Cat Behaviour


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