5 Signos de demencia en gatos

Cuando nuestros gatos se hacen mayores y llegan a las etapas finales de su vida, la salud mental tiende a deteriorarse un poco. La demencia en gatos ancianos no puede curarse por completo pero sí hay algunas formas de hacer que avance lo más despacio posible y mejorar la calidad de vida de tu gato.

Al igual que los humanos, los gatos pueden experimentar un declive o deterioro en sus habilidades mentales a medida que envejecen. Al igual que en los humanos, no ocurrirá en todos los gatos ni afecta a todos de la misma forma.

Los estudios más recientes revelan que un 28% de los gatos examinados con entre 11 y 14 de años de edad muestran al menos un síntoma de demencia. El porcentaje se eleva al 50% cuando hablamos de gatos mayores de 15 años.

Si tu gato tiene más de 11 años o incluso más de 15, podría sufrir demencia senil. Te explicamos cuales son los prinicipales síntomas y qué puedes hacer para ayudarle.

Síntomas de demencia en gatos

Los principales síntomas que podemos encontrar en gatos que padecen demencia (generalmente a partir de los 11 años de edad) son los siguientes:

  • Desorientación: La desorientación puede aparecer en formas evidentes, pero es común que sea bastante sutil. Podemos encontrar a nuestro gato desorientado en casa o en lugares que deberían resultarle familiares, pero normalmente lo que más nos va a llamar la atención es ver que ya no se manejan como antes, que tienen dificultades para localizar el arenero, la comida o el agua o que maúllan o lloran repentinamente (por ejemplo en el baño, o el hueco de la escalera)
  • Cambios en su interacción con sus humanos: Por ejemplo puede que ya no le apetezca que le acaricien tanto, que no vaya a saludarte cuando entras en casa o no se siente en tu regazo cada vez que te acomodas en el sofá.
  • Cambios en el sueño: Puede que los ciclos de tu gato se vean alterados, es común que los gatos con demencia se despierten en mitad de la noche y duerman más durante el día. También es habitual que se despierten por la noche y hagan cosas que no han hecho nunca antes, como por ejemplo ponerse a maullar sin motivo aparente.
  • Cambios en la higiene: Pueden aparecer cambios de distinto tipo, desde un aseo más deficitario hasta incontinencia o pipí y caca fuera del arenero.
  • Menos interés y curiosidad: Muestra menos interés en el juego pero también en comer y asearse. También puede mostrarse más irritable y ansioso ante estímulos que antes eran comunes.

Diagnóstico y tratamiento de la demencia senil en gatos

Desgraciadamente no hay un síntoma claro que nos indique con exactitud si nuestro gato padece o no demencia, sino que se trata de una serie de síntomas muy generales que pueden coincidir con otras causas. Es por ello que debemos descartar siempre cualquier problema de salud que esté dando lugar a cambios en el comportamiento de nuestro gato y comentar con nuestro veterinario lo que hemos observado en casa. Nuestro veterinario será el que se encargue de diagnosticar la causa del comportamiento que hayamos observado y si se trata o no de demencia.

No solo no hay una cura para la demencia sino que además el deterioro es progresivo, por lo que tiende a empeorar con el paso del tiempo. Sin embargo con algunos tratamientos podemos hacer que la calidad de vida de nuestro gato mejore e incluso que el deterioro sea más lento:

  • Actividades de enriquecimiento: No hay que dejar de estimular a nuestros gatos. Especialmente en casos de demencia un esfuerzo extra puede mejorar su memoria y agilidad mental. Estímulos recomendados: Nuevos juguetes (hay muchos juegos de inteligencia diseñados para estimularles, como estos), ejercicio, trucos, entrenamiento. También debemos evitar cambios bruscos en el entorno y situaciones estresantes que podrían derivar en una mayor confusión y desorientación.
  • Medicamentos: El tratamiento farmacológico de la demencia senil en gatos tiene como fin revertir la situación ya que el daño neurológico producido por el envejecimiento no puede recuperarse. El tratamiento se dirige a la minimización del deterioro que pueda sufrir el gato en el futuro y prevenir su desarrollo en la medida de lo posible.  Solo el veterinario puede valorar en cada caso si es necesario suministrar medicación a nuestro gato, en cuyo caso se iniciaría un tratamiento con fármacos que contienes el principio activo selegilina. Igualmente el veterinario podrá recomendarnos algunos suplementos que ayuden a las funciones neurológicas de nuestro gato.
  • Una dieta adecuada: Solamente por el hecho de que estamos hablando de un gato mayor, senior, ya debemos tener presente la necesidad de una dieta adaptada, con los nutrientes y suplementos que un gato senior necesita para prevenir y detener las dolencias que puedan evitarse de esta forma. Igualmente podemos suplementar o buscar un alimento adecuado para nuestro gato mayor y/o con demencia que contenga ingredientes que favorezcan sus funciones cognitivas tales como vitamina C y E, betacarotenos, carnitina, Omega 3, flavonides, selenio y carotenoides. Nuestro veterinario podrá indicarnos el más adecuado en cada caso.

Además de todo lo anterior debemos proporcionar tantos cuidados como veamos que son necesarios, como camas o areneros más accesibles, puntos de luz nocturnos, ayuda en aseo o aquellos que sean necesarios.

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